Hilo de la ley Sinde
No ha sido aprobada, ¿opiniones? la mia: TOOOOMAAAA YA! xD
Foro de origen: Off Topic — Iniciado por: MattBDR el 22/12/2010 15:07 · Ver hilo original
No ha sido aprobada, ¿opiniones?
la mia: TOOOOMAAAA YA! xD
Respuestas (25)
Piny — 22/12/2010 15:13
Pues dpm, a chiflar a la via con la ley
metal_king — 22/12/2010 16:19
Que una comisión administrativa pudiera cerrar una web (a veces una empresa) sin una autorización judicial era acojonante, vamos.
Si quieren cerrar una web porque vulnera el Código Penal, tienen el Código Penal. Si un particular o empresa ve afección en sus intereses por una web, tiene el Código Civil.
Esta gentuza hace tiempo que apuñaló a Montesquieu y enterró su cadáver entre palabrería de mierda.
Me alegro mucho que la hayan tirado.
Baithro — 22/12/2010 16:40
Sinde(scargas) no se ha salido con la suya. Por ahora. De lo cual me alegro.
Estoy convencido de que las descargas en la música son beneficiosas para el artista. Debido a la oportunidad de pasar por caja en directo.
En cuanto al cine o las series… me voy yendo!!!!
metal_king — 22/12/2010 16:58
@Baithro wrote:
Estoy convencido de que las descargas en la música son beneficiosas para el artista. Debido a la oportunidad de pasar por caja en directo.
Eso, sin entrar a discutirlo, en mi opinión, debería decidirlo el artista. El público, por sistema, prefiere no pagar. Además afecta negativamente a otra gente que participa en el producto, como un diseñador.
Por otra parte, no toda la música es pasto de conciertos habituales. Desde megaproducciones con coros y orquesta a un disco de música de meditación…
Pero lo que no se puede hacer es saltarse los derechos a la torera y tirar por el camino recto, como un rinoceronte. Existe una separación de poderes para algo.
Saludos y que tengáis unas Navidades Trues.
Dagaru — 22/12/2010 17:20
@metal_king wrote:
@Baithro wrote:
Estoy convencido de que las descargas en la música son beneficiosas para el artista. Debido a la oportunidad de pasar por caja en directo.
Eso, sin entrar a discutirlo, en mi opinión, debería decidirlo el artista. El público, por sistema, prefiere no pagar. Además afecta negativamente a otra gente que participa en el producto, como un diseñador.
Por otra parte, no toda la música es pasto de conciertos habituales. Desde megaproducciones con coros y orquesta a un disco de música de meditación…
Pero lo que no se puede hacer es saltarse los derechos a la torera y tirar por el camino recto, como un rinoceronte. Existe una separación de poderes para algo.
Eso mismo pienso yo.
Hay que darse cuenta de que grupos pop-rock etc…pueden vivir del directo… pero si los discos/grabaciones, no producen beneficios, estamos cerrando la puerta a estilos de música que requieren muchos instrumentos… ¿imagináis lo que puede costar llevar al directo un trabajo como tubular Bells de Mike Oldfield o Heaven and Hell/Carros de Fuego de Vangelis…?
Por no hablar de que los compositores de música para cine…ahi se quedan…
Podemos hablar de fallos actuales…pero lo de “música gratis”… no puede ser…sino yo empezaré a pedir la luz, el gas, los alimentos… gratis…
Y me centro en música por el tipo de foro…
nqd — 22/12/2010 19:49
Cuantos años lleva la industria discográfica?? antes no había músicos? antes no se daban conciertos? cuantos discos de oro le dieron a Mozart??
En casita se esta muy bien mientras te llegan los royalties, pero eso no es un músico. un músico es aquel que hace música o la interpreta, no el que graba discos. A quien no le gusta ver la pasta llegar a casita mientras te metes coca en tu mansión de Miami
Las empresas y demás que viven vinculadas a este negocio y que están o han quebrado solo les puedo decir una cosa… el ultramarinos de la Sñra Blasa que habia en mi barrio y donde iban a comprar todas las vecinas quebró hace muuuucho, por la llegada de las grandes superficies, chinos y demas. Otro ejemplo… quien compra maquinas de escribir hoy en día??porque no se hacen leyes contra las impresoras y el word??ains si tuviese olivetti una SGAE…renovarse o morir es la ley de los negocios y entre nosotros, me parece muy bien que quieran proteger su comida, están en su derecho, igual que yo estoy en el mio de hacer lo que me de la gana o de bajarme lo que me sale del “no de un riojano”
Baithro — 22/12/2010 21:29
Por supuesto que mi comentario iba en lo relativo a la música que disfruto y con la que me alineo. Como no artista, estoy a favor de las descargas para difundir la música que hacemos, nada más. Con la idea e ilusión de que llegue al mayor público posible.
Tengo la extraña sensación y el vicio de asociar derechos de autor de la música española a acomodo absoluto, una canción en los medios y rascarse la barriga. Lo siento. Taras que lleva uno.
Dagaru — 22/12/2010 22:34
@Baithro wrote:
Tengo la extraña sensación y el vicio de asociar derechos de autor de la música española a acomodo absoluto, una canción en los medios y rascarse la barriga. Lo siento. Taras que lleva uno.
Quizá sea cierto que hay que retomar el tema de los derechos, pero no se puede apostar por “música gratis”… ni derechos de autor abusivos… Se debe buscar un nuevo modelo, que sea bueno para todos.
P.d.: Yo también estoy en contra de ciertos parásitos “musicales”…
Kike — 23/12/2010 01:41
Um, parafraseando en parte a metal_king, pienso que en estos momentos y después de estos años, no es ya tanto que el público ‘prefiera no pagar por sistema’, sino que ya se ha (hemos) acostumbrado a no pagar por la música ‘grabada’. Dicho de otra forma, el mercado discográfico tal y como lo conocíamos creo que está muerto y sin remisión en su sentido más amplio (siempre quedaremos gente que nos gusta pagar por un disco, pero lo dicho, un público muy minoritario). A mí esta propuesta de ley me ha parecido siempre un poco el último coletazo para tratar de mantener algo que es insostenible.
Por supuesto, no me parecía una buena ley porque la veía con más interés por destruir el panorama actual que por organizarlo. Y por supuesto, todo el rollo de la piratería, derechos de autor, etc., ya tiene su propia legislación hace tiempo (y bien que pagamos los usuarios en consecuencia, por cierto), ¿qué buscaban entonces? llama la atención de que la gran impulsora de la ley sea la jefa de una de las grandes productoras del cine español. Dicen que no se puede ser juez de tu propia causa…
Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Dagaru, y con la idea de que la ‘música no es gratis’, pero también cabe preguntarse quiénes se lucraban con ella hasta que apareció Internet. A favor de esta ley sólo he oído pronunciarse públicamente a los Alejandro Sanz de turno, discográficas, grandes productoras… No he oído a ninguno de esos músicos ‘anónimos’ o que simplemente viven de ello, sin alardes.
Lo dicho, en definitiva, no veo mal una ley que organice el panorama (que hace falta, desde luego), pero sí el tribunal que querían poner formado por una de las partes del problema, no?
Ale, que pasen buenas fiestas :-)
metal_king — 23/12/2010 01:53
Nasty, no se trata de no adaptarse a los nuevos tiempos.
Itunes o Spotify son dos ejemplos de cómo las nuevas tecnologías pueden adaptarse a la música.
Si por el “música grabada gratis para todos” tenemos que prescindir de la música grabada de forma profesional, para tener que ir exclusivamente a conciertos, francamente, me parece una involución.
Y con esto no se pasa por alto el abuso de las industria de vender por 20 leuros una basura musical como Sex Pistols o Nirvana, grupos idolatrados por todos los que ahora se mean en la industria. Que la industria debe adaptarse: de acuerdo. Si con ello deben desaparecer ciertos sectores de la misma: de acuerdo.
No veo yo un novelista que tenga que ir de bar en bar leyendo su novela para poder vivir, o que un periodista tenga que ir leyendo su artículo de una sala de debate a otra. La posibilidad de grabación y reproducción es un lujo. Y dentro de que en ese proceso hay técnicos… y deben ser pagados, el proceso no puede ser a cambio da nada, aunque sea algo de publicidad como el caso de Spotify.
Nadie pone una pistola en la cabeza de nadie para tener un disco de Alejandro Sanz mientras se mete un tirito en Florida. No le pongas tú una pistola en la cabeza al mismo Sanz para que tenga que dar su música gratis si él no quiere. Que haga lo que quiera. Eso es libertad. Creo yo, vamos.
Bechos!
MattBDR — 23/12/2010 02:11
yo pìenso que el sistema de las discográficas está obsoleto, también que deberían ponerse las putas pilas y vender un CD al precio que realmente vale, que 20/25 euros por un trozo de plástico, los cuales sólo llegan al artista más o menos 1 euro, pues me parece un robo a mano armada, hasta 12 euros estoy dispuesto a pagar por un CD, más no (in my opinion)
garba — 23/12/2010 08:05
es que se ha utilizado el tema de cerrar paginas para arremeter contra los autores. la “sinde” ha sido mal planteada. tenian que haber divido sus planteamientos. por un lado. yo creo que no se deben permitir paginas que están lucrandose unos programadores con el trabajo de los cineastas y artistas ( que no reciben ni un duro ) . esas webs se deberian cerrar. pero ahi viene el problema. se ha querido utilzar ese cierre de webs para blindar a los creadores. y eso ya toca ilegalidad. pq se permite un cierre indiscriminado y sin juicios previos. no voy de puritano, yo tb consumo de esas webs, pero tenemos que darnos cuenta que ese tipo de paginas son ilegales. si no queremos un disco de Alejandro, pues como dicen arriba. no lo compremos. pero el que tengamos todo gratis, es contraproducente ( aqui viene el investigar otro tipo de negocios …etc )
la han cagado al permitir cerrar paginas con contenido ilegal, pero que mañana podrian tener potestad para cerrar otras webs con contenidos que no les interesen pero que no sean ilegales. como podria ser este foro y lo que genera. ese ha sido el problema EMHO.
nqd — 23/12/2010 08:51
Creo que en USA los poetas se dedicaban a ir de gira por todo el país leyendo sus cosas y vendiendo los poemas en una hoja de papel..te hablo de algo que he leído, con lo cual no lo se y por eso en esos casos solo hablo de la música, que es del tema que al menos conozco un poquito y no así el cine, literatura, etc
involución, metal?? por que?? que la gente se busque nuevas formas de vender su negocio, porque al final aquí estamos debatiendo sobre el negocio, ya que doy por sentado que todos estamos de acuerdo en que la música seguirá, como ha seguido siempre. La música lleva con nosotros desde la prehistoria..va a morir ahora?? Y los negocios que genera y que van a morir? pues te digo lo mismo, que pensaran los de Olivetti?? antes en cada empresa, administración y hasta casa había una maquina de escribir. Los que curraban en esto no te dan pena? y los ultramarinos?? y así mil. Que pensarían los que hacían pergaminos cuando llego la imprenta?? perdon, estoy divagando
No se grabaran discos?la mayoría de los que aquí estamos grabamos nuestras mierdas pagando hasta el ultimo céntimo de nuestro bolsillo y seguramente todos sabemos que no vamos a recuperar la inversión..y solo hablo de la inversión monetaria del estudio y añadidos… el tema de horas, ensayos, instrumentos y demás por supuesto no cuenta. Grabamos para poder tocar, como tarjeta de presentación para sacar conciertos…que es lo que debe hacer un músico. Tocar, o si me apuras, hacer canciones para que otros toquen.
Yo no le pongo ninguna pistola Corazon Podrido, pero tampoco hace falta que grabe nada no? a mi nadie me obligo a meterme en los ciscos que me he metido grabando y palmando pasta…pero gozandolo eso si. No entiendo a los músicos de grupos pequeños (vamos que no viven de esto) y critican internet. Gracias a esta libertad hemos conseguido conciertos, contactos, y demás, al margen de la cantidad de información y de música que de otro modo…home studios, nuevas formas de llegar al oyente, nuevos mercados, nuevos instrumentos, influencias… y todo gracias a salirnos del férreo control discográfico que hemos soportado, sobre todo a finales del siglo pasado
Jamas he recibido un royaltie ni derechos de autor, ni los voy a recibir. Y sin embargo, he grabado 5 mierdas, tocado en escenarios, escuchado por gente de Alberite o de Suiza, intercambiado riffs con gente que estaba a 1000km de distancia, e incluso hay algunos locos que sabían nuestras canciones. Si no fuera por la posibilidad de música gratis como dicen, quien cojones me hubiese escuchado o venido a mis conciertos??.. bendita revolución musical
MattBDR — 23/12/2010 12:45
ahora estamos en un boom de ideas pero el mercado está bien jodido xD
metal_king — 23/12/2010 15:06
Hombre, me parece involución porque es ahora ir en contra de la evolución que teníamos.
Yo no estoy en contra ni de la música gratis por Internet si el autor así lo desea. Lo que estoy en contra es de que no decida el autor, sino el público. Llámame déspota, pero en esto, el público, es previsible:prefiere no pagar, y como dice Kike, ya se ha acostumbrado a ello.
Lo que lleva al debate de que después, los músicos que no viven de esto, dan también la mayoría de los conciertos gratis, y si no les paga el garito de turno por llevar a 20 personas, les tiene que pagar el ayuntamiento de turno, convirtiéndose, TACHAAAAN, en el consabido concepto de los músicos funcionarios antisistema que tanto me hace reír.
A lo que estoy esperando yo, es a ver si se estandariza el poder disfrutar de un buen concierto A DISTANCIA. Tal y como ahora se está haciendo en los cines con las óperas de por ejemplo Viena. Imagina la posibilidad infinita de ver con buena calidad de sonido y vídeo un concierto en directo de True Metal por Internet, aunque fuera en un garito relativamente pequeño.
Pero en el momento que eso suceda… la gente lo grabará en casa y circulará gratis por Internet… :-)
Quedad bendecidos!
Perro muerto — 23/12/2010 15:29
@metal_king wrote:
Pero en el momento que eso suceda… la gente lo grabará en casa y circulará gratis por Internet… :-)
Cierto es. Yo “tengo” las proyecciones del BIG FOUR con muy buena calidad de imagen y sonido… :x :x :x
nqd — 24/12/2010 09:05
@metal_king wrote:
Yo no estoy en contra ni de la música gratis por Internet si el autor así lo desea. Lo que estoy en contra es de que no decida el autor, sino el público. Llámame déspota, pero en esto, el público, es previsible:prefiere no pagar, y como dice Kike, ya se ha acostumbrado a ello.
A nadie le obliga nadie a grabar nada, amigo metal, el que graba un disco y lo saca a la venta a 20e ya sabe lo que hay en el mercado así que no entiendo lo que comentas. Te hago unas cuentas rápidas. Grupo cualquiera q ensaya en Rent n Music graba un disco, dos semanas, mas copias, master, imprenta…hacen mil copias. Para recuperar la inversión cuantas copias tienen q vender?? pongamos las 1000, q es un numero redondo. Ahora hecha cuentas de un artista grande, como corazón podrido, cuantos vende, a cuanto dinero… publicidad, radios, tv, intermediarios, etc.. aquí todo el mundo chupa, pero claro, pagarlo lo pagamos los demás. Pero el mercado ha cambiado amiguitos. Y muchos negocios van a morir, es ley de vida. Esos son los que van a ser perjudicados, la música seguirá adelante y mas sana que nunca
webmaster — 24/12/2010 10:15
si alguno pensaba que esto se acaba. no ha hecho nada mas que empezar
El PSOE asegura que la ley Sinde saldrá en el Senado con los partidos responsables http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/24/navegante/1293182054.html
viva la democracia !!! :)
MattBDR — 24/12/2010 14:28
@webmaster wrote:
si alguno pensaba que esto se acaba. no ha hecho nada mas que empezar
El PSOE asegura que la ley Sinde saldrá en el Senado con los partidos responsables http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/24/navegante/1293182054.html
viva la democracia !!! :)
y toda esta mierda, porque según ZParo en españa estamos mal vistos por permitir las descargas
metal_king — 24/12/2010 15:11
Ya, pero si corazón podrido deja de vender porque la gente, debido a la música que autores ponen queriendo en internet, elige otra cosa, me parece genial.
Lo que no me parece tan genial es que él quiera vender su música, y todo crixto la tenga en su casita sin pagarle. ¿Necesitan la música de Sanz para vivir?
No creo…
webmaster — 24/12/2010 15:54
la cosa se pone calentita El PSOE considera que “desaparecería la mitad de la cultura” si no se regulan las descargas en Internet http://www.elpais.com/articulo/cultura/PSOE/considera/desapareceria/mitad/cultura/regulan/descargas/Internet/elpepucul/20101224elpepucul\_2/Tes Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que el Gobierno intentaría sacar adelante la polémica ley “con habilidad” …
nqd — 24/12/2010 16:22
@metal_king wrote:
Lo que no me parece tan genial es que él quiera vender su música, y todo crixto la tenga en su casita sin pagarle. ¿Necesitan la música de Sanz para vivir? No creo…
Me parece a mi que eso de to crixto es exagerar, de este foro cuantos tienen algo del susodicho?? claro que también puede ser q aquí todos seamos adoradores de Satan
metal_king — 25/12/2010 15:46
@nqd wrote:
@metal_king wrote:
Lo que no me parece tan genial es que él quiera vender su música, y todo crixto la tenga en su casita sin pagarle. ¿Necesitan la música de Sanz para vivir? No creo…
Me parece a mi que eso de to crixto es exagerar, de este foro cuantos tienen algo del susodicho?? claro que también puede ser q aquí todos seamos adoradores de Satan
Pues sí… A la mayoría de la gente que pulula por aquí le mola investigar grupos, estilos, o la música en sí. Esos que están “ahí fuera” :-D, si compran algo no es porque lo necesiten, sino porque les han creado la necesidad a base de machacarlos.
Pero casualmente, los grupos con los que machacan, escriben la historia de la música ligera. Hay que joderse.
Pero aún con esto, me parece un negocio lícito. Tratar de vender discos no es robar a nadie. No hablamos de pan, leche o huevos.
Peazo de huevos rellenos que me he metío pal cuerpo :-)
metal_king — 30/12/2010 14:25
elmundo.es
De la Iglesia, contento tras lograr ‘puntos de encuentro’ con los internautas
jueves 30/12/2010 14:54
Dos horas y media y un torrente de ‘tweets’ después, los invitados de Álex de la Iglesia a hablar en la Academia de Cine de películas en internet salían contentos y pensando que “ha sido un éxito”. También el anfitrión, que ha utilizado la red social Twitter para transmitir mensajes a lo largo de toda la reunión más o menos entendibles (“joder, qué difícil es esto. Pero qué apasionante”, “Dios, todos conectados en la reunión!!!!!!”, “Aplaudo y firmo”, “Qué bueno. Qué interesante”).
‘No represento a los creadores, tan siquiera. Represento esencialmente a un sector necesitado de soluciones que quiere entender, escuchar, y dialogar’El ‘leitmotiv’ de la reunión ha sido el modelo de negocio, esto es, retos del cine contra el universo de las descargas en Red. El fundador de la red de blogs Weblogs, Julio Alonso, uno de los invitados por ‘el lado de los internautas’ (aunque los allí presentes insisten en que no hay dos lados), ha afirmado tras la reunión que todos están de acuerdo en que “el gratis total no es la solución”. También ha apuntado que el rechazo a la ‘Ley Sinde’ ha llevado a muchos usuarios a “radicalizar” sus posiciones.
‘No estamos enfrentados’ De la Iglesia ha insistido en que una de las claves de la reunión ha sido que se han puesto sobre la mesa “puntos de encuentro” y ha subrayado que esa “dualidad” que llevar a definirse en función de los oponentes no tiene cabida en este diálogo. “No estamos enfrentados”, ha señalado a los periodistas al término de la reunión.
Pasadas 11.00 horas, el presidente de la Academia dejaba por escrito una declaración de intenciones desde @AlexdelaIglesia: “No voy en rescate de nadie, obviamente, ni pretendo defender a nadie. Me duele y me preocupa que cualquier iniciativa que promueva el diálogo sea tachada de tendenciosa. No. A veces la gente quiere sencillamente hablar. Es posible”. Además, durante el encuentro ha contestado los planteamientos de varios usuarios vía Twitter.
De la Iglesia, que echó mano de más de 140 caracteres para dar explicaciones, apuntaba en un ‘tweet’ anterior: “Una cosa: estamos hablando de una iniciativa de la Academia, para hablar de cine e internet. No represento a los creadores, tan siquiera. Represento esencialmente a un sector necesitado de soluciones que quiere entender, escuchar, y dialogar. Nada más. No voy a dar ningún comunicado, ni apoyo nada, ni busco nada mas que escuchar y desatascar una situacion en la que los involucrados no llegan a un entendimiento. Defiendo mi trabajo, y el de mis compañeros. Ese es mi punto de partida”.
Un artículo de opinión allí, una entrevista aquí, un ‘twitteo’ por el otro lado, un guateque más allá… Álex de la Iglesia se está convirtiendo en el gran hombre de la crisis de las descargas.
Esta mañana, a las 11.30 horas, de la Iglesia ha empezado a hacer lo que su colega la ministra de Cultura no puede hacer con tanto disgusto parlamentario. Recibe, en calidad de presidente de la Academia, de cineasta y, también, de internautas a los ‘líderes de opinión’ de la red que han mostrado su rechazo a la Ley Sinde contra la piratería cultural en internet.
Ha estado acompañado de Eduardo Campoy, director de la institución, y de Pedro Pérez, presidente de la Federación de Asociaciones Audiovisuales (FAPAE), y planteará la reunión como una primera toma de contacto entre dos frentes supuestamente irreconciliables. Entre los asistentes también figuraron el presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo, el abogado David Maeztu y el fundador de Weblog, Julio Alonso.
Compaginando la promoción de su última película, ‘Balada triste de trompeta’, con la defensa de la Ley Sinde, De la Iglesia ha estado especialmente activo en todo el proceso que rodea su tramitación. Dicha normativa, que estipulaba el cierre de aquellas páginas ‘web’ que facilitasen el acceso a contenidos protegidos por derechos de autor, no superó el pasado día 21 su primer ‘round’ en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados y llega el día 15 de enero al Senado.
Mientras PSOE y PP intentan llegar a un acuerdo que no debería estar tan lejos (los dos partidos comparten sus posturas iniciales) para sacar adelante la Ley Sinde o alguna otra normativa de protección de la propiedad intelectual, Álex de la Iglesia se ha dedicado a intercambiar posturas con los internautas a través de Twitter a un ritmo demencial de actualizaciones. Así, el miércoles twiteó: “La reunión es un hecho. Esto se pone caliente. Vamos a toda potencia. Somos mutantes, no políticos. Soluciones y cervezas”.
metal_king — 13/1/2011 08:02
Este artículo está bastante bien (y no coincide demasiado con lo que yo pienso -grin ).
La cena del miedo (mi reunión con la ministra Sinde)
AMADOR FERNÁNDEZ-SAVATER 12/01/2011
La semana pasada recibí una llamada del Ministerio de Cultura. Se me invitaba a una reunión-cena el viernes 7 con la ministra y otras personas del mundo de la cultura. Al parecer, la reunión era una más en una serie de contactos que el Ministerio está buscando ahora para pulsar la opinión en el sector sobre el tema de las descargas, la tristemente célebre Ley Sinde, etc. Acepté, pensando que igual después de la bofetada que se había llevado la ley en el Congreso (y la calle y la Red) se estaban abriendo preguntas, replanteándose cosas. Y que tal vez yo podía aportar algo ahí como pequeño editor que publica habitualmente con licencias Creative Commons y como alguien implicado desde hace años en los movimientos copyleft/cultura libre.
El mismo día de la reunión-cena conocí el nombre del resto de invitados: Álex de la Iglesia, Soledad Giménez, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo, Alberto García Álix, Ouka Leele, Luis Gordillo, Juan Diego Botto, Manuel Gutiérrez Aragón, Gonzalo Suárez (relacionado con el ámbito de los videojuegos), Cristina García Rodero y al menos dos personas más cuyos nombres no recuerdo ahora (perdón). ¡Vaya sorpresa! De pronto me sentí descolocado, como fuera de lugar. En primer lugar, porque yo no ocupo en el mundo de la edición un lugar ni siquiera remotamente comparable al de Álex de la Iglesia en el ámbito del cine o Muñoz Molina en el de la literatura. Y luego, porque tuve la intuición de que los invitados compartían más o menos una misma visión sobre el problema que nos reunía. En concreto, imaginaba (correctamente) que sería el único que no veía con buenos ojos la Ley Sinde y que no se sintió muy triste cuando fue rechazada en el Congreso (más bien lo contrario). De pronto me asaltaron las preguntas: ¿qué pintaba yo ahí? ¿En calidad de qué se me invitaba, qué se esperaba de mí? ¿Se conocía mi vinculación a los movimientos copyleft/cultura libre? ¿Qué podíamos discutir razonablemente tantas personas en medio de una cena? ¿Cuál era el objetivo de todo esto?
Con todas esas preguntas bailando en mi cabeza, acudí a la reunión. Y ahora he decidido contar mis impresiones. Por un lado, porque me gustaría compartir la preocupación que me generó lo que escuché aquella noche. Me preocupa que quien tiene que legislar sobre la Red la conozca tan mal. Me preocupa que sea el miedo quien está tratando de organizar nuestra percepción de la realidad y quien está tomando las decisiones gubernamentales. Me preocupa esa combinación de ignorancia y miedo, porque de ahí sólo puede resultar una cosa: el recurso a la fuerza, la represión y el castigo. No son los ingredientes básicos de la sociedad en la que yo quiero vivir.
Por otro lado, querría tratar de explicar lo que pienso algo mejor que el viernes. Porque confieso desde ahora que no hice un papel demasiado brillante que digamos. Lo que escuchaba me sublevó hasta tal punto que de pronto me descubrí discutiendo de mala manera con quince personas a la vez (quince contra uno, mierda para…). Y cuando uno ataca y se defiende olvida los matices, los posibles puntos en común con el otro y las dudas que tiene. De hecho me acaloré tanto que la persona que tenía al lado me pidió que me tranquilizara porque le estaba subiendo la tensión (!). Tengo un amigo que dice: “no te arrepientas de tus prontos, pero vuelve sobre los problemas”. Así que aquí estoy también para eso.
Quizá haya por ahí algún morboso preguntándose qué nos dieron para cenar. Yo se lo cuento, no hay problema, es muy sencillo. Fue plato único: miedo. El miedo lo impregnaba todo. Miedo al presente, miedo al porvenir, miedo a la gente (sobre todo a la gente joven), miedo a la rebelión de los públicos, miedo a la Red. Siento decir que no percibí ninguna voluntad de cambiar el rumbo, de mirar a otros sitios, de escuchar o imaginar alternativas que no pasen simplemente por insistir con la Ley Sinde o similares. Sólo palpé ese miedo reactivo que paraliza la imaginación (política pero no sólo) para abrir y empujar otros futuros. Ese miedo que lleva aparejado un conservadurismo feroz que se aferra a lo que hay como si fuera lo único que puede haber. Un miedo que ve enemigos, amenazas y traidores por todas partes.
Quien repase la lista de invitados concluirá enseguida que se trata del miedo a la crisis irreversible de un modelo cultural y de negocio en el que “el ganador se lo lleva todo” y los demás poco o nada. Pero no nos lo pongamos demasiado fácil y pensemos generosamente que el miedo que circulaba en la cena no sólo expresa el terror a perder una posición personal de poder y de privilegio, sino que también encierra una preocupación muy legítima por la suerte de los trabajadores de la cultura. Ciertamente, hay una pregunta que nos hacemos todos(1) y que tal vez podría ser un frágil hilo común entre las distintas posiciones en juego en este conflicto: ¿cómo pueden los trabajadores de la cultura vivir de su trabajo hoy en día?
Lo que pasa es que algunos nos preguntamos cómo podemos vivir los trabajadores de la cultura de nuestro trabajo pero añadiendo (entre otras muchas cosas): en un mundo que es y será infinitamente copiable y reproducible (¡viva!). Y hay otros que encierran su legítima preocupación en un marco de interpretación estrechísimo: la industria cultural, el autor individual y propietario, la legislación actual de la propiedad intelectual, etc. O sea el problema no es el temor y la preocupación, sino el marco que le da sentido. Ese marco tan estrecho nos atrapa en un verdadero callejón sin salida en el que sólo se puede pensar cómo estiramos lo que ya hay. Y mucho me temo que la única respuesta posible es: mediante el miedo. Responder al miedo con el miedo, tratar de que los demás prueben el miedo que uno tiene. Ley, represión, castigo. Lo expresó muy claramente alguien en la reunión, refiriéndose al modelo americano para combatir las descargas: “Eso es, que al menos la gente sienta miedo”. Me temo que esa es la educación para la ciudadanía que nos espera si no aprendemos a mirar desde otro marco.
Tienen miedo a la Red. Esto es muy fácil de entender: la mayoría de mis compañeros de mesa piensan que “copiar es robar”. Parten de ahí, ese principio organiza su cabeza. ¿Cómo se ve la Red, que ha nacido para el intercambio, desde ese presupuesto? Está muy claro: es el lugar de un saqueo total y permanente. “¡La gente usa mis fotos como perfil en Facebook!”, se quejaba amargamente alguien que vive de la fotografía en la cena. Copiar es robar. No regalar, donar, compartir, dar a conocer, difundir o ensanchar lo común. No, es robar. Traté de explicar que para muchos creadores la visibilidad que viene con la copia puede ser un potencial decisivo. Me miraban raro y yo me sentía un marciano.
Me parece un hecho gravísimo que quienes deben legislar sobre la Red no la conozcan ni la aprecien realmente por lo que es, que ante todo la teman. No la entienden técnicamente, ni jurídicamente, ni culturalmente, ni subjetivamente. Nada. De ahí se deducen chapuzas tipo Ley Sinde, que confunde las páginas de enlaces y las páginas que albergan contenidos. De ahí la propia idea recurrente de que cerrando doscientas webs se acabarán los problemas, como si después de Napster no hubiesen llegado Audiogalaxy, Kazaa, Emule, Megavideo, etc. De ahí las derrotas que sufren una y otra vez en los juzgados. De ahí el hecho excepcional de que personas de todos los colores políticos (y apolíticos) se junten para denunciar la vulneración de derechos fundamentales que perpetran esas leyes torpes y ciegas.
Tienen miedo a la gente. Cuando había decidido desconectar y concentrarme en el atún rojo, se empezó a hablar de los usuarios de la Red. “Esos consumidores irresponsables que lo quieren todo gratis”, “esos egoístas caprichosos que no saben valorar el trabajo ni el esfuerzo de una obra”. Y ahí me empecé a poner malo. Las personas se bajan material gratuito de la Red por una multiplicidad de motivos que esos clichés no contemplan. Por ejemplo, están todos aquellos que no encuentran una oferta de pago razonable y sencilla. Pero la idea que tratan de imponernos los estereotipos es la siguiente: si yo me atocino la tarde del domingo con mi novia en el cine viendo una peli cualquiera, estoy valorando la cultura porque pago por ella. Y si me paso dos semanas traduciendo y subtitulando mi serie preferida para compartirla en la Red, no soy más que un despreciable consumidor parásito que está hundiendo la cultura. Es increíble, ¿no? Pues la Red está hecha de un millón de esos gestos desinteresados. Y miles de personas (por ejemplo, trabajadores culturales azuzados por la precariedad) se descargan habitualmente material de la Red porque quieren hacer algo con todo ello: conocer y alimentarse para crear. Es precisamente una tensión activa y creativa la que mueve a muchos a buscar y a intercambiar, ¡enteraos!
Lo que hay aquí es una élite que está perdiendo el monopolio de la palabra y de la configuración de la realidad. Y sus discursos traducen una mezcla de disgusto y rabia hacia esos actores desconocidos que entran en escena y desbaratan lo que estaba atado y bien atado. Ay, qué cómodas eran las cosas cuando no había más que audiencias sometidas. Pero ahora los públicos se rebelan: hablan, escriben, se manifiestan, intervienen, abuchean, pitan, boicotean, silban. En la reunión se podía palpar el pánico: “nos están enfrentando con nuestro público, esto es muy grave”. Pero, ¿quién es ese “nos” que “nos enfrenta a nuestro público”? Misterio. ¿Seguro que el público no tiene ninguna razón verdadera para el cabreo? ¿No es esa una manera de seguir pensando al público como una masa de borregos teledirigida desde algún poder maléfico? ¿Y si el público percibe perfectamente el desprecio con el que se le concibe cuando se le trata como a un simple consumidor que sólo debe pagar y callar?
Tienen miedo al futuro. “¿Pero tú qué propones?” Esa pregunta es siempre una manera eficaz de cerrar una conversación, de dejar de escuchar, de poner punto y final a un intercambio de argumentos. Uno parece obligado a tener soluciones para una situación complejísima con miles de personas implicadas. Yo no tengo ninguna respuesta, ninguna, pero creo que tengo alguna buena pregunta. En el mismo sentido, creo que lo más valioso del movimiento por una cultura libre no es que proponga soluciones (aunque se están experimentando muchas, como Creative Commons), sino que plantea unas nuevas bases donde algunas buenas respuestas pueden llegar a tener lugar. Me refiero a un cambio en las ideas, otro marco de interpretación de la realidad. Una revolución mental que nos saque fuera del callejón sin salida, otro cerebro. Que no confunda a los creadores ni a la cultura con la industria cultural, que no confunda los problemas del star-system con los del conjunto de los trabajadores de la cultura, que no confunda el intercambio en la Red con la piratería, etc.
Eso sí, hablé del papel fundamental que para mí podrían tener hoy las políticas públicas para promover un nuevo contrato social y evitar la devastación de la enésima reconversión industrial, para acompañar/sostener una transformación hacia otros modelos, más libres, más justos, más apegados al paradigma emergente de la Red. Como se ha escrito, “la inversión pública masiva en estudios de grabación, mediatecas y gabinetes de edición públicos que utilicen intensivamente los recursos contemporáneos -crowdsourcing, P2P, licencias víricas- podría hacer cambiar de posición a agentes sociales hasta ahora refractarios o poco sensibles a los movimientos de conocimiento libre”(2). Pero mientras yo hablaba en este sentido tenía todo el rato la sensación de arar en el mar. Ojalá me equivoque, porque si no la cosa pinta mal: será la guerra de todos contra todos.
Ya acabo. Durante toda la reunión, no pude sacarme de la cabeza las imágenes de la película El hundimiento: encerrados en un búnker, sin ver ni querer ver el afuera, delirando planes inaplicables para ganar la guerra, atados unos a otros por fidelidades torpes, muertos de miedo porque el fin se acerca, viendo enemigos y traidores por todos lados, sin atreverse a cuestionar las ideas que les arrastran al abismo, temerosos de los bárbaros que están a punto de llegar…(3)
¡Pero es que el búnker ni siquiera existe! Los “bárbaros” ya están dentro. Me gustaría saber cuántos de los invitados a la cena dejaron encendidos sus ordenadores en casa descargándose alguna película. A mi lado alguien me dijo: “tengo una hija de dieciséis años que se lo baja todo”. Y me confesó que no le acababa de convencer el imaginario que circulaba por allí sobre la gente joven. Ese tipo de cosas constituyen para mí la esperanza, la posibilidad de razonar desde otro sitio que no sea sólo el del miedo y los estereotipos denigratorios. Propongo que cada uno de los asistentes a la próxima cena hable un rato sobre el tema con sus hijos antes de salir de casa. O mejor: que se invite a la cena tanto a los padres como a los hijos. Sería quizá una manera de sacar a los discursos de su búnker, porque entonces se verían obligados a asumir algunas preguntas incómodas: ¿es mi hijo un pobre cretino y un descerebrado? ¿Sólo quiero para él que sienta miedo cuando enciende el ordenador? ¿No tiene nada que enseñarme sobre el futuro? El búnker ya no protege de nada, pero impide que uno escuche y entienda algo.
NOTAS
1. Alguien en la cena reveló que había descubierto recientemente que en “el lado oscuro” también había preocupación por el tema de la remuneración de los autores/trabajadores/creadores. ¡Aleluya! A pesar de esto, durante toda la reunión se siguió argumentando como si este conflicto opusiera a los trabajadores de la cultura y a una masa de consumidores irresponsables que lo quieren “todo gratis”.
2. “Ciberfetichismo y cooperación”, por Igor Sádaba y César Rendueles
3. Por supuesto, el búnker es la vieja industria. El “nuevo capitalismo” (Skype, Youtube, Google) entiende muy bien que el meollo de la cosa está hoy en que la gente interactúe y comparta, y en aprovecharse de ello sin devolver más que precariedad.