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¿ Es importante el contexto ?
Blog Viejuno
Por webmaster (Miembro del foro) · 1 may 2008 · 31 min de lectura

¿ Es importante el contexto ?

post que viene de http://lnx.gruposriojanos.es/foro/viewtopic.php?t=1327&start=15 abierto por metal\ king @Kike wrote: No creo que sea una cuestión de conformismo, sino de puntos de vista: la mayoría de la gente no siente una especial pasión por la música, no la entiende y no le vuelve loco, y por e

Foro de origen: Off Topic — Iniciado por: webmaster el 1/5/2008 08:52 · Ver hilo original

post que viene de http://lnx.gruposriojanos.es/foro/viewtopic.php?t=1327&start=15 abierto por metal_king

@Kike wrote:

No creo que sea una cuestión de conformismo, sino de puntos de vista: la mayoría de la gente no siente una especial pasión por la música, no la entiende y no le vuelve loco, y por eso le basta con lo que le echen y punto. Le suena bien y no se come más el tarro, no se para a pensar en que sea un flagrante refrito de lo que había escuchado hace un mes, porque tampoco le importa demasiado. Pero es como todo, los que sí nos apasiona la música y al menos tratamos de entenderla, por ese interés nos molestamos en buscarla por todos lados, removiendo las piedras que haga falta. ¿Incultura? yo sólo la veo en el prejuicio…

Creo que das en el clavo de pleno. Os pego un resumen de un experimento sobre “la capacidad de sentir la belleza de la música”, hecho por el Washington Post:

(Copiado de ElPaís.com)

*Viernes, 12 de enero de 2007. Hora punta en una estación de metro en la ciudad de Washington. Un músico toca el violín vestido con vaqueros, una camiseta y una gorra de béisbol. El instrumento es nada menos que un Stradivarius de 1713. El violinista toca piezas maestras incontestables durante 43 minutos. Es Joshua Bell (Estados Unidos, 1967), uno de los mejores intérpretes del mundo. Tres días antes había llenado el Boston Symphony Hall, a 100 euros la butaca. No había caído en desgracia, sino que estaba protagonizando un experimento recogido por el diario The Washington Post: comprobar si la gente está preparada para reconocer la belleza.

El experto Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de EE UU, había previsto que el músico recaudaría unos 150 dólares y que, de mil personas, unas 35 se detendrían haciendo un corrillo, absortas por la belleza. Hasta un centenar, según Slatkin, echaría dinero en la funda del violín. Pero eso no fue lo que ocurrió.

Joshua Bell, el violinista, fue un niño prodigio que, a sus 39 años, no ha dudado en quitarse el aura de virtuoso intocable. Ha llegado a aparecer en la versión estadounidense de Barrio Sésamo. También interpretó la banda sonora de la película El violín rojo, que fue galardonada con un oscar. Bell no sólo respondió encantado al reto de tocar en el metro, sino que además insistió en llevar su valioso Stradivarius.

El músico arrancó con la chacona de la Partita número 2 en Re menor de Johann Sebastian Bach. A los tres minutos, un hombre desvió su mirada para fijarse en el músico. Fue su primer contacto con el público del metro.

32 dólares

A los 43 minutos habían pasado ante él 1.070 personas. Sólo 27 le dieron dinero, la mayoría sin pararse. En total, ganó 32 dólares. No hubo corrillos y nadie le reconoció.

“Era una sensación extraña, la gente me estaba… ignorando”, declara Bell al Post. El virtuosos asegura que habitualmente le molesta que la gente tosa en sus recitales, o que suene un teléfono móvil; sin embargo, en la estación de metro se sentía “extrañamente agradecido” cuando alguien le tiraba a la funda del violín unos centavos.

Expertos citados por el diario aseguran que el contexto importa, y que una estación de metro en hora punta no permite que la gente aprecie la belleza. Mientras, Bell recuerda con amargura los peores momentos: cuando acababa una pieza, nadie aplaudía.

Sólo una persona se detuvo seis minutos a escucharle. El treintañero John David Mortensen, funcionario del Departamento de Energía de EEUU, quien declara al periódico que la única música clásica que conoce son los clásicos del rock. “Fuera lo que fuera” lo que estaba tocando el virtuoso, declara Mortensen, “me hacía sentir en paz”.*

Sólo a modo de curiosidad friki, decir: - que el Stradivarius ese cuesta unos tres millones de euros. - que Joshua Bell es además, un guaperas del copón. - que hay gente es capaz de pagar pastones en la reventa por verle tocar.

Podéis escuchar la chacona de la que habla el artículo aquí, interpretada por Jascha Heifetz:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=R\_1hS5LeBm0\[/youtube\]

A mí me pareció un experimento cojonudo, sobre la receptividad de la gente a la música. Me gustaría saber qué opináis como músicos. Y más, aquellos que, dando un concierto en la calle, esperáis que la gente se vuelva un rato a veros tocar sin realmente conocer vuestros temas de antemano.

¿Debe incidirse más en la educación? ¿en el marketing? ¿o sólo importa la música aunque casi nadie vaya a escucharla…?

Salud!!


Respuestas (25)

Miguel_ — 2/5/2008 08:16

aparte de la receptividad a la musica…demuestra la estupided humana asta limites insospechados y que es mas importante para muchos el “hecho” de ir a ver a alguien a segun que sitios que el hecho de la belleza musical, no es tan cool decirle a tus compis de despacho que en el metro has escuchado un musicazo… es mas cool decir que te gastaste 200€ en asistir a tal evento. En fin margaritas a los cerdos

PD: Los que algun dia paseis por Roma procurar ir a la plaza Navona , casi a cualquier hora del dia, flipareis con los musicazos que tocan en ella , recuerdo un par de guitarristas de Jazz brutales y otro guitarrista acoooooojooooooonante que solo con un ampli chungo y una blade…uffff


el guru — 2/5/2008 22:50

No es que sea un método infalible, pero a mi me gusta hacer este cuestionario a la gente:

1ª) ¿Te gusta la música?

2ª) ¿Te has planteado pasarte una mañana o una tarde entera únicamente escuchando música?

El 90% de la gente responde que sí a la primera pregunta y no a la segunda: al cabo de unos segundos ellos mismos reconocen que lo que ellos consideran que les “gusta” en realidad se convierte en “tolerar”.

De hecho la música hace ya tiempo que no se disocia de otros ambitos (como lo visual, ya sea el cine, la televisión, etc…, o el entorno, como un bar o el coche…). No somos capaces de verla como un ente separado de otras cosas, y por supuesto no se concibe que se “pierda el tiempo” únicamente escuchando, cuando todo el mundo sabe que se pueden hacer otras tareas mientras se oye música… :roll:

Por supuesto, es sólo mi opinión…

Un saludo.


garba — 3/5/2008 07:58

bueno, yo ahora también respondería asi. Pero hace unos añitos, para mi comprar un disco ( vinilo ) era toda una parafernalia. De momento ya me costaba todo el mes ir guardando las pesetillas para el disco mensual. Luego la busqueda y seleccion del disco ya me hacian pasar media mañana. Llegaba a casa y ponia el giradiscos; pinchaba y estudiaba la maketación a conciencia, estudiaba las letras, leía y releía, miraba las fotos, me empollaba los agradecimientos. y cuando terminaba repetia el proceso. Si que me he estado tardes enteras sólo escuchando música. muuuuchas… Ahora he de reconocer que apenas compro nada y como todo lo tengo en mp3 ya casi ni leo los ·agradecimientos· . En fin nosotros sólos hemos devaulado el producto.


Miguel_ — 3/5/2008 09:12

@el guru wrote:

No es que sea un método infalible, pero a mi me gusta hacer este cuestionario a la gente:

1ª) ¿Te gusta la música?

2ª) ¿Te has planteado pasarte una mañana o una tarde entera únicamente escuchando música?

El 90% de la gente responde que sí a la primera pregunta y no a la segunda: al cabo de unos segundos ellos mismos reconocen que lo que ellos consideran que les “gusta” en realidad se convierte en “tolerar”.

De hecho la música hace ya tiempo que no se disocia de otros ambitos (como lo visual, ya sea el cine, la televisión, etc…, o el entorno, como un bar o el coche…). No somos capaces de verla como un ente separado de otras cosas, y por supuesto no se concibe que se “pierda el tiempo” únicamente escuchando, cuando todo el mundo sabe que se pueden hacer otras tareas mientras se oye música… :roll:

Por supuesto, es sólo mi opinión…

Un saludo.

Yo te puedo responder, si , me gusta la música, me gusta hacer música, mas que estar en un grupo…cosa que no suele ser lo mas habitual en la gente que esta en grupos..que lo que les mola es el hecho de tocar un instrumento y estar en un grupo,mas que el hecho de la creación,el crecimiento como músico e interprete y la superación personal en este contexto.

y a la segunda lo hago todos los dias entre ocho y 12 horas :oops: desde hace ya ni recuerdo y lo hago analizando lo que escucho,emocionándome con lo que escucho y disfrutando.

Asi que yo paso el examen :-D

PD:Bienvenido Guru…oye…no hablaria yo contigo en Laguardia??? tu eres el del Orange???


el guru — 3/5/2008 10:18

No, yo nunca he tenido un Orange (aunque me encantaría, la verdad). :cool:

Yo a vosotros (Enblanco) os he visto de conciertos y tal, y seguro que hemos coincidido… :drinkers:

Un saludo.


metal_king — 3/5/2008 14:43

@el guru wrote:

No es que sea un método infalible, pero a mi me gusta hacer este cuestionario a la gente: 1ª) ¿Te gusta la música? 2ª) ¿Te has planteado pasarte una mañana o una tarde entera únicamente escuchando música?

Weno, yo tb soy de los que contestan afirmativamente a ambas. Ahh… cómo recuerdo las horas muertas en un órgano de tubos todo para mí solito. De lo mejor de mi vida. Y bueno, aquello lamentáblemente se perdió, pero sí que me tiro muchas horas con la música, que me acompaña en mi ocio, ya sea escuchándola o tratando de berrearla, y en mi trabajo diario.

Pero, bueno, aparte de la música, hay gente que conozco que no vuelve la cabeza por nada, ni siquiera por un armonioso conjunto de curvas femeninas.

Salud!


Kike — 3/5/2008 16:16

Jodo, ta me gustaría tener entre 8 y 12 horas disponibles al día para escuchar música 8) Yo cuando he podido también lo he hecho. Durante mi época universitaria, pasé muchas tardes y noches hincando cervezas y devorando discos de casi cualquier estilo de música con mi compañero de piso gallego, que era un loco de la música. Fue algo que recordaré siuempre, porque juntos descubrimos mogollón de cosas y creo que también nos sirvió para mandar al wano aquellos viejos prejuicios del tipo ‘a mí me mola el metal, lo que no suena burro es una mierda’ (se me entiende, no?). En fin, que hoy día, tal y como andamos, pues escuchar música en este plan implica trasnochar porque tampoco tengo mucho más tiempo. Ah, y en el coche, con el riesgo evidente y admitido de que algún día me voy a meter una ostia por no estar atento a la vieja que cruza y sí a ese pasaje orquestal tan chulo de tal disco.

Sobre lo del experimento, yo ya había oído hablar de él, y me sugiere otra reflexión: hace unos años estuve cubriendo la nosecual edición del Festival de Jazz de Vitoria para una revista de musicota. Fueron siete días de conciertos y por ahí desfilaron monstruos del tipo Sonny Rollins, Paco de Lucía, Michael Camilo, Kenny Barron, Incognito, Ron Carter o Kenny Garrett. Bueno, pues todos los días el pabelló lleno a reventar de gente, principalmente mayor, algunos muy señoriales. Después de unos días de tragarme absolutamente todos los conciertos, empecé a tener la sensación cada vez más nítida de que los aplausos, y en general la actitud del público, eran artificiosos y enlatados. O mejor, predecibles. Es decir, ante un solo de mierda que se marcó el bajista de Sonny Rollins (lo recuerdo porque, vaya sosería de solo), misma intensidad de aplausos que ante el solazo brutal del propio Sonny Rollins, a sus 76 añazos. únicamente ví algo de espontaneidad sincera el día de Sergio Mendes, que se marcó una actuación de clásicos de la bossa nova (garaciosa, pero nada más), y claro, eso moviliza a cualquiera. Pero con los conciertos del jazz más clásico, más formal, pues como que la actitud era siempre la misma.

Luego, uno de los organizadores me comentaba que este festival se había llegado a asentar gracias a que se había convertido con los años en un acontecimiento social. Yo pensé: ‘vaya, a lo mejor el 70% de los que están aquí metidos no tienen ni pajorela idea de quién está tocando ni de qué está tocando, pero están porque queda bien socialmente decir que ‘me he sacado un bono para ir a ver JAZZ”.

De hecho, me atrevería a asegurar que toda esta gente de aplausos enlatados, luego se cruzan en el metro con el mejor violinista del mundo, y no le echan siquiera un céntimo porque tienen demasaida prisa…

Siento el tocho. Saludos!


Satanistar — 5/5/2008 12:25

Yo ya he desistido de intentar que la gente aprecie la música, principalmente porque les parece una perdida de tiempo en todos los sentidos, yo personalmente siempre he sido de los que compran original y se leen hasta el código de barras, porque para mi, la música es mas que música, es diseño, filosofía y cultura. En lo personal, a mi me gusta la música burraca (véase que no digo Heavy, Trash, Deth …) pero siempre he escuchado muchos estilos mas llevaderos como el Funk, Brith, House … porque cada estilo aporta lo suyo, pero de un tiempo a esta parte, estoy descubriendo los canceres del panorama musical patrio (principalmente en los que tocan a la música que hago y consumo mayoritariamente) y no son otros que nosotros mismos, es una pena ver como nosotros mismos nos cerramos en banda a nuevos estilos porque estamos empecinados en creer que lo que oíamos es y será lo mejor, a mi me da pena salir por ahí y ver que en los bares se sigue poniendo música que cuando yo era pequeño ya era vieja y que las portadas de las revistas las siguen llenando las viejas “glorias” con reportajes a cuatro páginas y demás, mientras que los grupos emergentes se tienen que conformar con reseñas, que salen los Rolling de gira y salen hasta en los telediarios, y solo dan pena ya, en fin que a mi modo de ver, el panorama musical es el enemigo de si mismo, pero también su único salvador, y que la gente no aprecia la música porque ni la música se aprecia a si misma.


garba — 6/5/2008 07:34

en parte estoy de acuerdo con el Satanistar . La música en españa está muy devaluada. No es normal que salga por televisión un tipo cantando unos temitas , y un par de semanas después tengas el disco en las tiendas. El proceso, ha perdido su valor. El autor ha sido desprestigiado. Ya sólo cuenta el interprete y su promocion. eso es lo que se lleva…


Jafo_BarraLibre — 6/5/2008 08:24

A las dos preguntas anteriormente expuestas contesto afirmativamente, por supuesto! …

En cuanto al experimento me ha parecido una manera preciosa de quitarle el disfraz a una sociedad que no ve más allá de lo que nos imponen las grandes campañas publicitarias.

Coincido con ese funcionario yankee en cuanto a que la música clásica me da una sensación de paz interior que nunca antes había sentido con otros estilos de música. Es algo mágico! ( actualmente le estoy dando duro a Brahms , jeje ).

Mola este post :razz:


el guru — 6/5/2008 10:11

Aquí os dejo un texto de la noticia (cuando fue publicada) y el vídeo:

El violinista estadounidense Joshua Bell ha demostrado que, pese a tocar magistralmente, si es en el metro de Washington, los pasajeros pasan de largo.

El experimento, planificado por el diario ‘The Washington Post’ y publicado en su dominical de esta semana, consistía en observar la reacción de la gente ante la música tocada por Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, que aceptó la propuesta de actuar de incógnito en el subterráneo estadounidense.

El 12 de enero pasado, a las 07.51 de la mañana, el artista y ex niño prodigio comenzó su recital de seis melodías de diversos compositores clásicos en la estación de L’Enfant Plaza, epicentro del Washington federal, entre decenas de personas cuyo único pensamiento era llegar a tiempo al trabajo.

En ese momento, Bell, ataviado con unos vaqueros, una camiseta de manga larga y una gorra, comenzó a emitir magia desde su Stradivarius de 1713 -valorado en 3,5 millones de dólares- ante las 1.097 personas que pasaron a escasos metros de él durante su actuación.

En los 43 minutos que tocó, el violinista recaudó en su estuche 32 dólares y 17 céntimos -donados a la beneficencia-. La cifra es está muy lejos de los 100 dólares que los amantes de su música pagaron tres días antes por asientos decentes (no los mejores) en el Boston Symphony Hall, que registró un lleno completo.

En cambio, en L’Enfant Plaza, alejado de las campañas de promoción de su arte, fuera de los grandes escenarios y con la única compañía de su violín, a Bell sólo lo reconoció una persona y muy pocas más se detuvieron siquiera unos momentos a escucharle.

Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de Estados Unidos, dijo al Post que calculaba que “entre 75 y 100 personas se pararían y pasarían un rato escuchando” al artista, aunque nadie cayera en la cuenta de su identidad a primera vista.

De hecho, pasaron tres minutos y 63 personas hasta que alguien se cercioró de que, efectivamente, una melodía sonaba en el subterráneo.

Un hombre de mediana edad fue el primero en apartar la vista del suelo, aunque fuera por un segundo, para dirigirla hacia Bell.

Treinta segundos después llegó el primer dólar y a los seis minutos alguien decidió pararse por un momento para apoyarse en una de las paredes de la estación y disfrutar de la música.

En total, fueron siete los individuos que detuvieron su marcha para escucharle, mientras 27 decidieron contribuir a la “causa”.

Aunque sólo lo reconoció una mujer que había estado en uno de sus conciertos, en general quienes se pararon a escucharle percibieron que el artista no era un pedigüeño cualquiera.

“Era un violinista soberbio, nunca he oído nada así. Dominaba la técnica, su fraseo era buenísimo. Y su cacharro era bueno, también, el sonido era amplio, rico”, describió John Piccarello, un supervisor postal que en su día estudió violín.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=hnOPu0\_YWhw\[/youtube\]


Kike — 6/5/2008 11:19

Garba, coincido contigo. Pero me gustaría ir más allá, porque pienso que, al menos en este país, lo que está realmente (y estrafalariamente) devaluado es la palabra ‘artista’. Da la impresión de que si el Instituto Nacional de Estadística hiciera un estudio, daría algún rollo del tipo de “uno de cada tres españoles son artistas”, jeje. El tipo ése que comentas que sale en la tele, y a los dos días está vendiendo discos y firmando en tiendas, pues lo llaman artista. Los que escuchamos en los 40 principales… todos artistas (aunque salgan y al mes desaparezcan, y nunca máas se supo). El otro día la Gala de La Rioja, ¡¡¡menuda colección de artistas que desfilaron!!! (así se referían a ellos instituciones, medios de comunicación, presentadores del evento… Y luego, incluso hay academias televisivas que enseñan a ser artista.

Resulta que yo, en algunos de mis ratos libres, me encierro con otras tres personas en un zulo de 12 metros cuadrados, y pasamos las horas creando música y tratando de interpretarla como veamos oportuno. A veces, sacamos los bártulos del zulo y los trasladamos a alguna sala y enseñamos lo que hemos hecho a familiares, amigos y público en general que a bien tenga aguantarnos. En fin, no por ello creo que seamos unos artistas. Yo siempre he entendido este palabro como algo reservado a un grupo muy reducido y exclusivo de personas que lo merecen realmente, en parte por aquella máxima que el concepto encierra de que ‘arte es aquello que perdura a través del tiempo’. Por eso, lo mío es algo así como una afición, hobby, pasión, o como quieran llamarlo.

Ahora bien, me siento muy ‘orgulloso’ de este país, que nos descubre a puñados de nuevos ‘artistas’ casi cada día. Ante tanto talento, y tan abundante y prolífico, pues como que a mí apenas me queda quedarme bien escondidito en mi zulo…


Dagaru — 6/5/2008 14:24

Respuesta afirmativa a las 2 preguntas…

Respecto al experimento… no se puede aportar mucho más a lo que habéis dicho… la música actualmente es un negocio o por lo menos una gran parte y es lo que nos venden. Cualquier mudo puede sacar un disco y ser éxito de ventas con buena publicidad…pero ya veremos dónde está dentro de unos meses.

Yo pienso que al margen del negocio musical está la verdadera música, la que nace de dentro, la que está hecha con sentimiento (sea el estilo que sea) y pensando en ser una expresión artística y no algo que hay que vender como sea.


Perro muerto — 6/5/2008 14:36

La música ha estado siempre y estará ligada al negocio. Os podeis remontar mucho tiempo atrás y seguirá siéndolo, y por ende en el futuro; ya sea próximo o lejano.

No creo que debais darle una connotación negativa al asunto. Claro que tendrá sus pros y contras, como todo en esta pecaminosa vida.


Trinkete — 6/5/2008 14:36

@Dagaru wrote:

Respuesta afirmativa a las 2 preguntas…

Respecto al experimento… no se puede aportar mucho más a lo que habéis dicho… la música actualmente es un negocio o por lo menos una gran parte y es lo que nos venden. Cualquier mudo puede sacar un disco y ser éxito de ventas con buena publicidad…pero ya veremos dónde está dentro de unos meses.

Yo pienso que al margen del negocio musical está la verdadera música, la que nace de dentro, la que está hecha con sentimiento (sea el estilo que sea) y pensando en ser una expresión artística y no algo que hay que vender como sea.

Según mi opinión, la música es un negocio en muchos casos, pero también es cierto que ha sido así siempre, y aunque odio que sea así también es cierto que a eso le debemos en parte que podamos tener tanta música a nuestro alcance, y que parte pueda sobrevivir(por ejemplo el músico que toca en una calle, lo hace en parte por negocio, si nunca ganara nada, no creo que estuviera ahi).Y por desgracia la publicidad puede hacer incluso que un disco basura, o una canción estupida en todos los aspectos pueda perdurar muchos más meses que un tema currau.

Y también me parece que poco a poco nos vamos desviando del tema…para mi el contexto si que es importante…no me hace mucha gracia que esto sea así, porque soy de los que se paran a ver a los músicos de el paseo de las 100 tiendas a la minima de cambio.Pero el estilo define ciertas pautas que aunque al hablar del tema no nos demos cuenta, todo el mundo sigue.Por ejemplo casi nadie se paró a escuchar a este violinista en el metro, pero por ejemplo cuando tocaba “el santo matrimonio” en san mateo, en la calle, se formaba un corro considerable de gente.Luego este violinista llena un teatro con gente que paga 100 euros, y si tocara el santo matrimonio ahi(siguiendo el ejemplo de antes), aunque no cobraran, no creo que fuera mucha gente a verlos desde su butaca.A parte está que el violinista hace una música “de élite” y el oido, como muchas otras partes del cuerpo, es educado poco a poco según la música que escuchemos a diario, y eso varía, según mi punto de vista, según el circulo social en el que se viva(aunque de todo hay, pero no creo que el rey sea capaz de escuchar el kill em all durante toda una tarde sin poner otra música, y un punk escuchar música clasica toda la tarde sin ponerse un poco de eskorbuto, poniendonos en 2 extremos)


Perro muerto — 6/5/2008 14:38

Según mi opinión, la música es un negocio en muchos casos, pero también es cierto que ha sido así siempre, y aunque odio que sea así también es cierto que a eso le debemos en parte que podamos tener tanta música a nuestro alcance

Vaya vaya… :cool:


Trinkete — 6/5/2008 14:44

@Perro muerto wrote:

Según mi opinión, la música es un negocio en muchos casos, pero también es cierto que ha sido así siempre, y aunque odio que sea así también es cierto que a eso le debemos en parte que podamos tener tanta música a nuestro alcance

Vaya vaya… :cool:

jajaja cuando estaba escribiendo no estaba, y luego me he dau cuenta de que habias escrito lo mismo…ha sido un shock


Perro muerto — 6/5/2008 14:58

Miedo me da la telepatía :S jejeje!

Saludos Trinkete, me voy a hacer el jebi por ahí!


Kike — 6/5/2008 15:36

Trinkete, sobre lo que dices, yo creo que se mezclan dos cosas. Por un lado, el contexto y, por otro, el snobismo (um, ahora mismo dudo de si este palabro concuerda con lo que quiero explicar)

Sobre el contexto, pues en La Rioja no somos los más apropiados para hablar de la sociología del metro :) Pero sí que es sabido que suele ser un lugar de prisas y ajetreo de la gente, y de no pararse a nada. Hasta ahí, es entendible que le echen igualmente pesetas, por pura inercia, tanto al tipo que se pasa la tarde destripando canciones de mala manera (que alguno hay, aunque la verdad es que, al menos, de lo poco que yo he visto, el nivel musical del metro está bastante bien); como al mejor violinista del mundo. El oído es que ni siquiera se para a escuchar, y la vista tampoco a fijarse y reconocer que ese tipo no es un cualquiera, también porque, de alguna manera, forma parte del ‘decorado’ de la estación junto con el resto. En cambio, en fiestas, con todo el batiburrillo callejero, pues salen unos tipos con sus ‘bártulos’, y llaman más la atención, dan la nota, no? yo al menos lo veo así.

Luego está lo del snobismo. Yo ahí me refiero a la tanta gente que paga 100 euros para ver un concierto de la Filarmónica de Eslovenia interpretando a Mahler, y realmente no saben qué es eso de la filarmónica y tal vez al acabar el espectáculo, salgan al bar y pidan una jarra de ‘Mahler’. Pero claro, el rollo de ir a esos conciertos de clase alta, pues socialmente queda muy sofisticado y prestigioso. Yo tengo entendido que en Riojaforum una muy notable parte de los abonos que se sacan cada año para los ciclos de clásica, de jazz, etc., los sacan las mismas personas. Y ahí, aun a riesgo de prejuzgar, habrá como tres tipos de personas (generalizando): 1. Los que realmente aman esa música y la entienden. 2. Los que símplemente disfrutan escuchándola, aunque no tengan ni pajolera. 3. Los que les gusta quedar bien socialmente. Ya la proporción de cada grupo, pues no me meto.

Aún recuerdo el conciertazo de Chick Corea y Béla Fleck del año pasado, al caballero y su distinguida esposa que estaban unos asientos más allá del mío, los dos muy arreglados y emperifollados, casi rollo ópera, y los dos como jodidos troncos desde la segunda canción hasta casi el final.


Trinkete — 6/5/2008 16:19

@Kike wrote:

Sobre el contexto, pues en La Rioja no somos los más apropiados para hablar de la sociología del metro :) Pero sí que es sabido que suele ser un lugar de prisas y ajetreo de la gente, y de no pararse a nada. Hasta ahí, es entendible que le echen igualmente pesetas, por pura inercia, tanto al tipo que se pasa la tarde destripando canciones de mala manera (que alguno hay, aunque la verdad es que, al menos, de lo poco que yo he visto, el nivel musical del metro está bastante bien); como al mejor violinista del mundo. El oído es que ni siquiera se para a escuchar, y la vista tampoco a fijarse y reconocer que ese tipo no es un cualquiera, también porque, de alguna manera, forma parte del ‘decorado’ de la estación junto con el resto. En cambio, en fiestas, con todo el batiburrillo callejero, pues salen unos tipos con sus ‘bártulos’, y llaman más la atención, dan la nota, no? yo al menos lo veo así.

Coincido contigo en que no somos los riojanos los más apropiados para hablar de la sociologia del metro(por suerte :axe: ), y entiendo lo que dices, pero mira bien el video, que la mayoria de la gente ni siquiera desvia su mirada mientras pasa, y eso de más de mil personas…que no creo que todas vayan con prisas. En cuanto a lo de la pinta…se trataba de eso el experimento, de distinguir si la gente realmente se paraba a mirar a un violinista prodigio o pasaban de largo como si fuera un músico sin un duro más. Y planteate otra cosa…¿realmente crees que si este violinista tocara “disfrazado” en san mateo en la calle laurel por ejemplo reuniría más gente que el santo matrimonio por ejemplo? cada uno que se conteste a si mismo, pero yo por desgracia creo que no.

@Kike wrote:

Luego está lo del snobismo. Yo ahí me refiero a la tanta gente que paga 100 euros para ver un concierto de la Filarmónica de Eslovenia interpretando a Mahler, y realmente no saben qué es eso de la filarmónica y tal vez al acabar el espectáculo, salgan al bar y pidan una jarra de ‘Mahler’. Pero claro, el rollo de ir a esos conciertos de clase alta, pues socialmente queda muy sofisticado y prestigioso. Yo tengo entendido que en Riojaforum una muy notable parte de los abonos que se sacan cada año para los ciclos de clásica, de jazz, etc., los sacan las mismas personas. Y ahí, aun a riesgo de prejuzgar, habrá como tres tipos de personas (generalizando): 1. Los que realmente aman esa música y la entienden. 2. Los que símplemente disfrutan escuchándola, aunque no tengan ni pajolera. 3. Los que les gusta quedar bien socialmente. Ya la proporción de cada grupo, pues no me meto.

Ahi tienes razón, pero lo que tienes que hacer es precisamente meterte en la proporción da cada grupo…que es a donde iba yo(y analizar el motivo de que esto sea asi)

PD:Sí, se me ha subido la analitica a la cabeza…lo que hace el estudio


Kike — 6/5/2008 19:04

Joder! pues no dices nada con lo de meterse a analizar la proporción de cada grupo y el motivo de esa proporción!! :D :D Uf, lo siento, pero yo paso de comerme tanto el tarro, porque lo más fácil es que acabe callendo en prejuicios y generalidades que no resuelven nada.

Sobre lo del metro…, pues yo me reafirmo en lo dicho. Las pocas veces que he ido en mi vida en metro la historia son pasillos y más pasillos en los que te encuentras a un músico o grupo de músicos cada 15 metros (bueno, he exagerado un poco, pero creo que se entiende lo que quiero decir). Entonces, es que básicamente la peña va todo acelerada y generalmente no es que ni siquiera mire, es que ni siquiera escucha. Luego también está el rollo, claro, de que la percepción de músicos del metro es algo así como que forman parte del mobiliario habitual de la estación, y también tiene lo suyo que te pongan al mejor violinista del mundo delante de tus ojos, y pases de él, porque no has pagado euros por verlo en un auditorio. En fin, también un batiburrillo de cosas, pero me sigue pareciendo un cisco meterme a pensar en qué medida pesan más unas que otras.

Lo de San Mateo: pues no sé, la verdad, yo unos sanfermines estuve con un par de colegas tocando versiones súbitamente alcoholizadas de los clásicos del rock, una calurosa tarde y en un puto parque, con una guitarra, un djembé y el otro que canturreaba, y no te voy a decir que la peña se apelotonaba en torno nuestro, pero sí que algunos se quedaban un rato, alguno se ponía a cantar, otros nos invitaron a más alcohol… y te puedo garantizar que el espectáculo que dábamos era lamentable. Con esto quiero decir que, en fiestas, con todo Dios en la calle, si das la nota de alguna forma (además de ofrecer algo que sea mínimamente aceptable), consigues ‘público’. Entonces, si montas todo el asunto de instrumentos y demás en la acera y te marcas un buen concierto, pues la atención la llamas bastante. Pero también he visto en unas fiestas a dos gitanos, uno con un cajón y el otro zapateando, en medio de la calle, y un mogollón de gente brutal alrededor porque aquello era un espectáculo. Luego, es que el violinista en ese contexto, pues como que me pega menos… :-)


el guru — 6/5/2008 19:32

No se si a mi ya se me va la pinza con este tema, pero voy a filosofear un rato… :-D

No olvidemos que la música es (como cualquier otra expresión de arte) un lenguaje que se establece entre el que “toca” y el que “escucha”. A veces ese mensaje es más efectivo si es repetitivo, machacón o facilón, o si te encuentras receptivo a ser influido por el exterior (estás depre, borracho, etc…), y a veces te llega mas hondo por su originalidad, complejidad o sencillamente por puro genio.

El que “toca” sólo puede esperar ser “escuchado”, pero aparte de hacerse oir no puede hacer nada más. Tiene que haber una intención por parte de los demás para estar dispuestos a “escuchar” lo que quiere expresar con su música.

Y si ese lenguaje está más o menos corrompido es por culpa de muchos factores:

- La propia industria, que ha estipulado los canales por donde se puede emitir tu música para ser escuchada (bien sea radio, discos, etc…) y ha bajado el listón de la calidad para buscar mayor rentabilidad (como muchos otros negocios, dicho sea de paso).

- Los propios músicos, que nos hemos relajado en ciertos aspectos (bajo nivel de cultura musical o poca formación, por poner un ejemplo)… yo el primero. :roll: :-D

- Y los consumidores, quienes tienen tal nivel de saturación en sus sentidos por todo lo que les invade cada día que cada vez son más apáticos. :(

Entonces, al final, ¿Quien es el culpable? ¿Todos? ¿Nadie? Yo creo que es culpable quien no quiere poner su rano de arena a mejorar en lo tuyo: si eres industria tratando de seleccionar con más criterios de calidad, si eres músico tratanto de mejorar día a día, y si eres consumidor siendo mas exigente (y consumiendo, claro). :-D

Perdón por el tostón… :-D


samo_1991 — 6/5/2008 19:59

@Perro muerto wrote:

Miedo me da la telepatía :S jejeje!

Saludos Trinkete, me voy a hacer el jebi por ahí!

jajaja ya te digo que si te ibas a hacer el heavy a esas horas… jajaja qué perro!! tu te venías a darle un ratillo al the number of the beast ehh?? 8)


Perro muerto — 7/5/2008 10:45

jajaja ya te digo que si te ibas a hacer el heavy a esas horas… jajaja qué perro!! tu te venías a darle un ratillo al the number of the beast ehh??

Me has pillao, ¡malandrín!

En cuanto al tema en cuestión:

La predisposición del individuo a consumir un determinado producto (ya sea arte, cine o música) condicionará la relación emisor - receptor en la comunicación.

Pensad en el mismo metro, pero en vez de este fabuloso músico colgamos cuadros consagrados, obras de culto. ¿Qué pasaría?


el guru — 7/5/2008 13:21

@Perro muerto wrote:

La predisposición del individuo a consumir un determinado producto (ya sea arte, cine o música) condicionará la relación emisor - receptor en la comunicación.

Pensad en el mismo metro, pero en vez de este fabuloso músico colgamos cuadros consagrados, obras de culto. ¿Qué pasaría?

Exacto, a eso me refería… :cool:

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